EL HISTORIADOR Y LA MANERA DE HACER SU HISTORIA.

Se ha mencionado que el historiador se ha encontrado imposibilitado de constatar por si mismo los hechos que estudia, de estar allí, de haberlos vivido o presenciado personalmente y que para sus estudios siempre ha dependido de los testimonios que escribieron otros. Ciertamente no es lo mismo vivir el hecho a documentarlo a través de escritos o narraciones hechas por otras personas, pero en todo caso la mayoría de las otras ciencias como la física o la química también tuvieron que depender de otros estudios o testimonios para realizar por ejemplo, sus experimentos.


Lo que si puede hacer el historiador es interpretar los hechos sin la intervención de otros; un esfuerzo por explicar las cosas sin más ayuda que nuestros conocimientos, por lo que puede no dependerse de otras personas para interpretar o tratar de explicar lo mas cercano posible a la realidad que fue lo que aconteció.

Muchos relegaban a la historia por considerarla solo como una distracción y no algo científico. Sin embargo lo interesante para un historiador es que puede elegir temas que le serán solo competentes al él y que tendrá que solucionar con sus propios medios y herramientas; además por más que se estudie un hecho desde el punto de vista científico; el aporte de del historiador es fundamental para saber que causas de tipo social, en que tiempo y de que manera influyó el hombre para que se diera ese hecho.

Desde luego el historiador debe apoyarse necesariamente en los documentos y de allí iniciar el proceso de reconstrucción de los hechos; tratando en la medida de las posibilidades de estar presente en el lugar del acontecimiento. Aparte de los documentos escritos, pueden analizarse otras cosas como los son las monedas de la época, o la vestimenta.

Pero no solo es escribir la historia a través de los documentos; que en opinión de Bloch se estaba haciendo una costumbre que lejos de llamar la atención al lector, lo alejaba. Lo mejor en este caso para el autor, es que tratemos de comunicarnos con el documento, de hacerlo hablar, de leerlo entre líneas y de sacarle el mayor provecho posible incluso encontrándole nuevos sorpresas que nos pudieran dar los documentos.

FUENTES:
1.- Bloch, Marc. Apología para la historia o el oficio de historiador, F.C.E., México, 1996.
2.- Burke, Peter. Formas de hacer Historia, Alianza Universidad, España, 1993.

2 comentarios:

Anónimo 19 de diciembre de 2008, 12:00  

¿Por qué ©? ¿Sería mejor CC?

Revista virtual de Historia 22 de diciembre de 2008, 6:33  

En efecto, estamos de acuerdo todos los que conformamos el equipo que hace posible nuestro blog, por unanimidad además. Los documentos escritos, según el historiador que los analice, puede sorprender de muchas maneras. Hay que exprimir su contenido y enfocarlo desde distintas perspectivas y desde luego lo más interesante es vivir la Historia para después contarla con conocimiento de causa pero esto obviamente es imposible para hechos pasados por lo que nos toca sumergirnos en montañas de documentos, cuando los haya o desplazarnos al lugar de los hechos y respirar la Historia, sentirla y explicarla, cada uno desde su punto de vista pero con respeto hacia el resto de teorías siempre y cuando no sean absurdas

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¿Quén soy?

Estudio el 8vo semestre de la carrera Lic en Historia, en la Universidad Autonoma de Aguascalientes, México.

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